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domingo, 14 de julio de 2013

Salmo 37:4 dice: “Pon tu delicia en el Señor y él te concederá los deseos de tu corazón”. La palabra más determinante acá es “Delicia” en el Señor. La belleza de la oración no es llegar con la lista en la mano, sino llegar a deleitarnos en su presencia.
Llegamos si con nuestros propios deseos, pero al deleitarnos en él, El Señor cambia nuestros deseos egoístas por los de él y es entonces cuando Dios cumple los deseos de mi corazón los cuales ya no son los míos  sino los que Dios ha sembrado en mi espíritu.

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