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sábado, 23 de noviembre de 2013

REFLEXIÓN, HERENCIA PARA LOS NIETOS.

Herencia para los nietos
La maestra de Gina les leyó a sus alumnos una encantadora historia sobre un pájarito que se rompió un ala.
-¿Por qué el pajarito no pudo volar más alto, abuelo? -preguntó Gina-. Jaime se fracturó una pierna el año pasado. Fue al médico y ahora puede caminar de nuevo. Está tan bien como antes.
-Bueno -les dijo su sabio abuelo-, cuando a los niños se les rompe un hueso, se curan enseguida. Los médicos pueden entablillar, colocar clavos, enyesar o incluso operar si hace falta. Después que se hace una o más de estas cosas, los huesos de la personan sanan bien.
- ¿Por qué no podemos cuidar a los pajaritos de la misma forma? -preguntó Gina.
-Podemos hacer algo cuando lo encontramos. Es lamentable que muchas veces el ala se sane torcida y el ave ya no pueda volar alto.
Como los médicos con sus pacientes, uno de los regalos especiales que un abuelo puede ofrecerle a un nieto es su habilidad de ver enseguida cuándo los hechos les hacen daño. Entonces pueden acudir con rapidez a ofrecer aliento y sanidad. A menudo los abuelos solo pueden orar, pero muchas veces sus oraciones son justo lo que necesita el niño.
¿Ve algunos problemas que le impedirían a su nieto volar alto? Si le es posible, intervenga para ayudar y expresar amor y aliento. No obstante, ore primero y tenga la seguridad de que Dios orquestará miles de pequeños acontecimientos en sus vidas para mantenerlos sanos.
Existen dos valiosos regalos que podamos darles a nuestros nietos: El primero es raíces; el otro es Alas.
Romanos 11:16
Si al raíz es santa, también lo son las ramas.
refle-raices21

REFLEXION

 EN BUSCA DE LA FELICIDAD
 
A diario tomamos decisiones ¿Qué vestir? ¿Qué comer? ¿Dónde ir?, nuestra vida es un reflejo de nuestras decisiones.
La Biblia cuenta una historia de un hombre que tenía dos hijos. El más joven de ellos pidió su parte de la herencia para disfrutar antes de que su padre muriera. El padre estuvo de acuerdo y dividió sus riquezas entre los dos hijos. El hijo menor tomó su mitad y se fue de la casa. Rápidamente gastó todos sus bienes en una vida desenfrenada y loca; llegó al punto de quedarse sin nada, y tuvo que buscar trabajo cuidando cerdos en un campo. Uno de esos días de trabajo, él tenía tanta hambre que deseó comer de la comida que les daban a los cerdos. Fue en ese instante que entró en razón y pensó: "En la casa de mi padre, aun los sirvientes tienen que comer. ¡Aquí estoy yo sucio y envuelto con los cerdos!" En ese instante decidió regresar a su casa con la esperanza de que su padre no lo negara y lo aceptara por lo menos como un sirviente.
Es cierto que nuestras malas decisiones son las que nos alejan de Dios, así como el hijo prodigo, fue tras un espejismo de felicidad, creyó que satisfaciendo todos sus deseos iba a encontrar la felicidad.
Pronto se dio cuenta que esto no era un buen camino y que la vida desenfrenada que llevaba, finalmente lo hizo reflexionar: si antes disfrutaba de los mejores manjares y tenía un techo donde descansar, ahora se veía en medio de animales, deseando el alimento de los cerdos y sin donde recostar su cabeza.
Este joven se dejó llevar por sus emociones, pero llegó el día que reconoció que se equivocó y decidió volver a su casa con una actitud de humildad y sumisión. Su padre lo recibió con los brazos abiertos, se puso tan contento de su retorno que lo vistió, le puso un anillo, sandalias e hizo una gran fiesta en su honor.
Si estas alejado de tu Padre celestial, no dudes en volver, Él te espera y ansía abrazarte y festejar tu retorno, El te ama y nunca dejó de hacerlo, y si estás pensando alejarte e ir detrás de algo o alguien, ten por seguro  que nada puede superar lo que  Dios te da.
Detente a considerar si el próximo paso que darás ¿te ayudará a acercarte más a Dios o te alejará?
"En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados." 1 Juan 4:10