¿ESTÁS MUY OCUPADO?
“Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios.” Marcos 13:14-15Después de conocer la manera en que los discípulos de Jesús fueron usados para el ministerio, muchos queremos agradar a Dios y ser ese tipo de discípulos arriesgados, que tengan autoridad para sanar enfermedades y echar fuera demonios; nos entusiasma la idea de poder hacer cosas aún mayores. Sin embargo olvidamos que nuestro primer llamado fue a “Estar con Él”.
“Durante el viaje a Jerusalén, Jesús y sus discípulos llegaron a cierta aldea donde una mujer llamada Marta los recibió en su casa. Su hermana María se sentó a los pies del Señor a escuchar sus enseñanzas, pero Marta estaba distraída con los preparativos para la gran cena. Entonces se acercó a Jesús y le dijo:
Maestro, ¿no te parece injusto que mi hermana esté aquí sentada mientras yo hago todo el trabajo? Dile que venga a ayudarme.
El Señor le dijo: Mi apreciada Marta, ¡estás preocupada y tan inquieta con tantas cosas! Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha descubierto, y nadie se la quitará. Lucas 10:38-41(NTV)
Muchos ocupamos el lugar de Marta y estamos tan afanados e inquietos por realizar ciertas actividades en la iglesia, en servir al Señor que olvidamos lo más importante: “Estar con Él”. Debo aclarar que no estaba mal que Marta se haya preocupado por servir, lo malo está cuando ésta actividad ocupa nuestro principal deber que es escuchar a Jesús.
Hace poco escuché una frase que me hizo reflexionar: “No por hacer la obra de Dios vas a dejar de ser la persona de Dios”. Lo cierto es que cuando la tensión empieza a crecer desmedidamente y nuestro carácter se ve afectado es tiempo de hacer un alto en las diferentes actividades que realizamos. Esos cambios son una alerta para detenernos y revisar nuestro estado espiritual; debemos evaluar si por “hacer” estamos dejando de “ser” la persona que Dios quiere.
Es bueno que seas trabajador pero ¡Deja de correr, Dios hoy quiere estar contigo!




