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jueves, 28 de noviembre de 2013

REFLEXIONES

 ¿ESTÁS MUY OCUPADO?
 
“Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios.” Marcos 13:14-15
Después de conocer la manera en que los discípulos de Jesús fueron usados para el ministerio, muchos queremos agradar a Dios y ser ese tipo de discípulos arriesgados, que tengan autoridad para sanar enfermedades y echar fuera demonios; nos entusiasma la idea de poder hacer cosas aún mayores. Sin embargo olvidamos que nuestro primer llamado fue a “Estar con Él”.

“Durante el viaje a Jerusalén, Jesús y sus discípulos llegaron a cierta aldea donde una mujer llamada Marta los recibió en su casa. Su hermana María se sentó a los pies del Señor a escuchar sus enseñanzas, pero Marta estaba distraída con los preparativos para la gran cena. Entonces se acercó a Jesús y le dijo:
Maestro, ¿no te parece injusto que mi hermana esté aquí sentada mientras yo hago todo el trabajo? Dile que venga a ayudarme.
El Señor le dijo: Mi apreciada Marta, ¡estás preocupada y tan inquieta con tantas cosas! Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha descubierto, y nadie se la quitará. Lucas 10:38-41(NTV) 
Muchos ocupamos el lugar de Marta y estamos tan afanados e inquietos por realizar ciertas actividades en la iglesia, en servir al Señor que olvidamos lo más importante: “Estar con Él”. Debo aclarar que no estaba mal que Marta se haya preocupado por servir, lo malo está cuando ésta actividad ocupa nuestro principal deber que es escuchar a Jesús.
Hace poco escuché una frase que me hizo reflexionar: “No por hacer la obra de Dios vas a dejar de ser la persona de Dios”.  Lo cierto es que cuando la tensión empieza a crecer desmedidamente y nuestro carácter se ve afectado es tiempo de hacer un alto en las diferentes actividades que realizamos. Esos cambios son una alerta para detenernos y revisar nuestro estado espiritual; debemos evaluar si por “hacer” estamos dejando de “ser” la persona que Dios quiere.
 Es bueno que seas trabajador pero ¡Deja de correr, Dios hoy quiere estar contigo!

 

martes, 26 de noviembre de 2013

REFLEXIONES

 EL TIEMPO DE JUSTICIA
 
Cuando pasamos por alguna infamia, un engaño, una traición u otra experiencia dolorosa, queremos que la persona que nos dañó o las personas involucradas que lo hicieron paguen por lo que hicieron. Escuché una vez la frase que decía “Si la justicia tarda, ya no es justicia”, y es que estamos aún con el dolor o la rabia de lo acontecido a flor de piel, al punto que inclusive queremos hacer justicia por mano propia.
Cometemos el error de actuar por el impulso que nos causa la rabia y si no vemos en ese momento a esa persona pagando por lo que hizo nos frustramos y creemos que no existe justicia en la tierra.
Justicia es dar a cada quien lo suyo, ten por seguro que Dios te dará lo tuyo: consolación, amor, paz y sanidad. Preocúpate más en recibir lo que Dios te está dando que en lo que recibirá la otra persona.
Dios tiene un tiempo para actuar en cada caso y su tiempo no será el mismo que el nuestro, puesto que Dios no hace justicia sólo para que se arrepientan, si no para provocar el cambio en sus vidas. Su justicia va más allá de las leyes terrenales.
Tal vez tu no llegues a presenciar lo que sucederá con aquellas personas que te lastimaron pero cumple con tu parte, perdona a quien te daño, lo demás déjaselo a Dios que actuará conforme a su voluntad.
“Pues el Señor es nuestro juez,  nuestro legislador y nuestro rey;  él cuidará de nosotros y nos salvará” Isaías 33:22
Recuerda que la justicia de Dios no se dará de la forma que tú desees o en el tiempo que esperas. Sólo Él es justo y sabe cómo dar a cada quien lo suyo.
No desgastes tu vida persiguiendo tu justicia, perdona y pon en manos del gran Juez lo que sucedió, que sea Dios quien dé el veredicto.

lunes, 25 de noviembre de 2013

REFLEXIONES...NO ERES UN FRACASO!!!!!!!!!!!!!

Reflexiones – No eres un Fracaso!
¡La diferencia entre el éxito y el fracaso a menudo es la habilidad e levantarse una vez más que el número de tus caídas!
Moisés pudo haberse dado por vencido con facilidad. Él tuvo una niñez interrumpida y vivió con una familia de crianza. Tenía un temperamento fuerte, una lengua tartamuda y un historial criminal, cuando Dios lo llamó, al final aceptó.
Josué había visto la Tierra Prometida y luego fue forzado a deambular por el desierto durante cuarenta años con cobardes que no creyeron, como él creía, que podrían conquistar a sus enemigos y poseer la tierra. Pudo haberse entregado al desánimo, pero él estaba dispuesto a seguir cuando Dios dijera que siguieran.
Pedro tuvo un momento difícil haciendo transición de pescador a pescador de hombres. Se hundió mientras trataba caminar sobre el agua, fue fuertemente reprendido por Jesús por tratar de decirle a él lo que debía hacer y negó conocer a Jesús en esa hora cuando necesitan más de él. Bien pudo haberse visto a sí mismo como un fracasado sin esperanzas. Pero cuando la oportunidad vino, para predicar el Evangelio ante miles en el día de Pentecostés, él respondió.
No importa lo que hayas hecho, qué error hayas cometido, tú no eres un fracaso hasta que no te hayas caído y rendido
Toda virtud se resume en actuar con justicia.
Proverbios 24:16
Porque el justo cae siete veces; y vuelve a levantarse.
refle-fracaso22

sábado, 23 de noviembre de 2013

REFLEXIÓN, HERENCIA PARA LOS NIETOS.

Herencia para los nietos
La maestra de Gina les leyó a sus alumnos una encantadora historia sobre un pájarito que se rompió un ala.
-¿Por qué el pajarito no pudo volar más alto, abuelo? -preguntó Gina-. Jaime se fracturó una pierna el año pasado. Fue al médico y ahora puede caminar de nuevo. Está tan bien como antes.
-Bueno -les dijo su sabio abuelo-, cuando a los niños se les rompe un hueso, se curan enseguida. Los médicos pueden entablillar, colocar clavos, enyesar o incluso operar si hace falta. Después que se hace una o más de estas cosas, los huesos de la personan sanan bien.
- ¿Por qué no podemos cuidar a los pajaritos de la misma forma? -preguntó Gina.
-Podemos hacer algo cuando lo encontramos. Es lamentable que muchas veces el ala se sane torcida y el ave ya no pueda volar alto.
Como los médicos con sus pacientes, uno de los regalos especiales que un abuelo puede ofrecerle a un nieto es su habilidad de ver enseguida cuándo los hechos les hacen daño. Entonces pueden acudir con rapidez a ofrecer aliento y sanidad. A menudo los abuelos solo pueden orar, pero muchas veces sus oraciones son justo lo que necesita el niño.
¿Ve algunos problemas que le impedirían a su nieto volar alto? Si le es posible, intervenga para ayudar y expresar amor y aliento. No obstante, ore primero y tenga la seguridad de que Dios orquestará miles de pequeños acontecimientos en sus vidas para mantenerlos sanos.
Existen dos valiosos regalos que podamos darles a nuestros nietos: El primero es raíces; el otro es Alas.
Romanos 11:16
Si al raíz es santa, también lo son las ramas.
refle-raices21

REFLEXION

 EN BUSCA DE LA FELICIDAD
 
A diario tomamos decisiones ¿Qué vestir? ¿Qué comer? ¿Dónde ir?, nuestra vida es un reflejo de nuestras decisiones.
La Biblia cuenta una historia de un hombre que tenía dos hijos. El más joven de ellos pidió su parte de la herencia para disfrutar antes de que su padre muriera. El padre estuvo de acuerdo y dividió sus riquezas entre los dos hijos. El hijo menor tomó su mitad y se fue de la casa. Rápidamente gastó todos sus bienes en una vida desenfrenada y loca; llegó al punto de quedarse sin nada, y tuvo que buscar trabajo cuidando cerdos en un campo. Uno de esos días de trabajo, él tenía tanta hambre que deseó comer de la comida que les daban a los cerdos. Fue en ese instante que entró en razón y pensó: "En la casa de mi padre, aun los sirvientes tienen que comer. ¡Aquí estoy yo sucio y envuelto con los cerdos!" En ese instante decidió regresar a su casa con la esperanza de que su padre no lo negara y lo aceptara por lo menos como un sirviente.
Es cierto que nuestras malas decisiones son las que nos alejan de Dios, así como el hijo prodigo, fue tras un espejismo de felicidad, creyó que satisfaciendo todos sus deseos iba a encontrar la felicidad.
Pronto se dio cuenta que esto no era un buen camino y que la vida desenfrenada que llevaba, finalmente lo hizo reflexionar: si antes disfrutaba de los mejores manjares y tenía un techo donde descansar, ahora se veía en medio de animales, deseando el alimento de los cerdos y sin donde recostar su cabeza.
Este joven se dejó llevar por sus emociones, pero llegó el día que reconoció que se equivocó y decidió volver a su casa con una actitud de humildad y sumisión. Su padre lo recibió con los brazos abiertos, se puso tan contento de su retorno que lo vistió, le puso un anillo, sandalias e hizo una gran fiesta en su honor.
Si estas alejado de tu Padre celestial, no dudes en volver, Él te espera y ansía abrazarte y festejar tu retorno, El te ama y nunca dejó de hacerlo, y si estás pensando alejarte e ir detrás de algo o alguien, ten por seguro  que nada puede superar lo que  Dios te da.
Detente a considerar si el próximo paso que darás ¿te ayudará a acercarte más a Dios o te alejará?
"En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados." 1 Juan 4:10

jueves, 21 de noviembre de 2013

NUESTRA VIDA EN SUPOSICIONES.

 PERDIENDO LA VIDA EN SUPOSICIONES
 
Existen personas que pasan mucho tiempo preocupándose por el futuro, por lo que desconocen. Paulo Coelho, ilustra esto en una historia que cuenta  que un sultán decidió hacer un viaje en barco con algunos de sus mejores cortesanos. Se embarcaron en un puerto de Dubai y zarparon en dirección al mar abierto.  En cuanto el navío se alejó de tierra, uno de los súbditos, que jamás había visto el mar y había pasado la mayor parte de su vida en las montañas, comenzó a tener un ataque de pánico.
Sentado en la bodega de la nave, lloraba, gritaba y se negaba a comer o a dormir. Todos procuraban calmarlo, diciéndole que el viaje no era tan peligroso, pero aunque las palabras llegasen a sus oídos no llegaban a su corazón.
El sultán no sabía qué hacer, y el hermoso viaje por aguas tranquilas y cielo azul se transformó en un tormento para los pasajeros y la tripulación. Pasaron dos días sin que nadie pudiese dormir con los gritos del hombre. El sultán ya estaba a punto de mandar volver al puerto cuando uno de sus ministros, conocido por su sabiduría, le dijo:  -Si su alteza me da permiso, yo conseguiré calmarlo.
Sin dudar un instante, el sultán le respondió que no sólo se lo permitía, sino que sería recompensado si conseguía solucionar el problema.  El sabio entonces pidió que tirasen al hombre al mar. En el momento, contentos de que esa pesadilla fuera a terminar, un grupo de tripulantes agarró al hombre que se debatía en la bodega y lo tiraron al agua.
El hombre comenzó a debatirse, se hundió, tragó agua salada, volvió a la superficie, gritó más fuerte aún, se volvió a hundir y de nuevo consiguió reflotar. En ese momento, el sabio  pidió que lo alzasen nuevamente hasta la cubierta del barco.  A partir de aquel episodio, nadie volvió a escuchar jamás cualquier queja del hombre, que pasó el resto del viaje en silencio, llegando incluso a comentar con uno de los pasajeros que nunca había visto nada tan bello como el cielo y el mar unidos en el horizonte.  El viaje, que antes era un tormento para todos los que se encontraban en el barco, se transformó en una experiencia de armonía y tranquilidad.
Poco antes de llegar al puerto, el sultán fue a buscar al sabio y le preguntó: -¿Cómo sabías que arrojando a aquel pobre hombre al mar se calmaría?
-Por mi matrimonio -respondió- Yo vivía aterrorizado con la idea de perder a mi mujer, y mis celos eran tan grandes que no paraba de llorar y gritar como este hombre. Un día ella no aguantó más y me abandonó, y yo pude sentir lo terrible que sería la vida sin ella. Sólo regresó después de prometerle que jamás volvería a atormentarla con mis miedos. De la misma manera, este hombre jamás había probado el agua salada y jamás se había dado cuenta de la agonía de un hombre a punto de ahogarse. Tras conocer eso, entendió perfectamente lo maravilloso que es sentir las tablas del barco bajo sus pies.
Muchas veces, pasamos nuestra vida paralizados, pensando en lo que podría pasar con nuestras vidas, familia, trabajo, estudios, sueños, etc. en un futuro. Nuestras fuerzas se consumen, nos agotamos emocionalmente, perdemos el gozo de vivir y dejamos que momentos valiosos con la familia o amigos pasen desapercibidos. Perdemos la capacidad de identificar las bendiciones diarias por algo que no existe, por un miedo infundado.
No hay motivos para temer  al futuro, no necesitas desgastarte pensando en lo que vendrá porque Dios siempre estará contigo, Él no te abandonará si las cosas se ponen difíciles, por el contrario, estará ahí para protegerte y fortalecerte.
 “Aun cuando yo pase por el valle más oscuro, no temeré, porque tú estás a mi lado. Tu vara y tu cayado me protegen y me confortan”. Salmos 23:4
Disfruta las bendiciones que Dios te da diariamente y deja de preocuparte por suposiciones. Deposita tu futuro en las manos de Dios, no existe mejor lugar.

 

martes, 19 de noviembre de 2013

LIMPIEZA TOTAL!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

¡A LIMPIAR!
 
Algunas familias suelen establecer un día de limpieza general, durante el cual se disponen a limpiar en profundidad cada rincón de la casa. Haciendo este trabajo, nos damos cuenta que muchas de las cosas que guardamos, ya no nos sirven. También nos encontramos con otras que ni siquiera recordábamos que las teníamos. Cuando al fin terminamos, nuestra mejor retribución es percibir esa fragancia de limpieza y frescura que ahora ser respira en la casa.
En nuestra vida espiritual, ¿separamos un tiempo para hacer un limpieza profunda, tal como solemos hacerlo para nuestra casa?
Si así lo hacemos, también nos daremos cuenta que muchas cosas que guardamos en nuestro corazón son inservibles o inútiles,  sólo nos pesan y por lo tanto no nos dejan crecer y avanzar.
También nos puede suceder que nos encontremos con cosas que aparentemente habíamos olvidado, pero que aún están ahí, dañando nuestras vidas, causando dolor y por lo tanto afectando nuestras actitudes y relaciones.
“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.” Salmos 51:10. Dios quiere que ordenes tu vida, deja que sea El quien indague, limpie y depure lo que no sirve en ella.
No te resistas a esa limpieza, tal vez duela y demore un tiempo, porque  estamos tan aferrados a algunas cosas por temor o por costumbre, que no queremos dejarlas ir. Si seguimos amontonando más cosas, ¿dónde entrará lo nuevo que Dios está preparando para nosotros?.
Es hora de comenzar esa limpieza, deja que Dios sea quien te ayude a examinar qué cosas te edifican y cuáles deben ser desechadas. Quizás sigues guardando amargas experiencias que nunca pudiste perdonar, o todavía cargas con la culpa de un fracaso. Necesitas el espacio para recibir sus bendiciones, declara hoy mismo que este es tu día de limpieza general.
“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” 2 Corintios 7:1
Dios quiere que tu vida sea un reflejo de pureza y libertad.
Llegó el día de limpieza, ¡manos a la obra!